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Lic. Diego Argentino y Clr. Alicia Barraceta

“SU ATENCIÓN, POR FAVOR!!!”

“SU ATENCIÓN, POR FAVOR!!!”

Mientras escribo esta nota, busco las palabras para que te sientas atraído a leerla, y procuro que lo sigas haciendo hasta el final. Esto sucede porque os seres humanos tenemos necesidad de atención, en todas las etapas de la vida.
Cuando tenemos la posibilidad de elegir, optamos por buscar que nos aprueben, aplaudan y veneren. No medimos el esfuerzo. Si para conseguirlo, tenemos que pasar horas en la peluquería, gimnasio, universidad o trabajo, lo hacemos sin dudar. Nos encanta que se den cuenta de que existimos. Que reconozcan nuestra entidad.
Pero, a veces no conseguimos que nuestro entorno nos preste la atención con gestos o palabras agradables. Y es allí, donde la cosa se complica. Tenemos que apelar a nuestro ingenio para que nos vean o escuchen mediante otros métodos alternativos. Los más comunes son: dar lastima, dar miedo o que se enojen con nosotros. Es decir, si no logramos atención agradable, positiva, buscamos la negativa. La conocida canción “Odiame” dice implacable: “quiero más que indiferencia, porque el rencor hiere menos que el olvido”. 
Algunas personas, inconscientemente, prestamos mayor atención a los que queremos cuando están de mal humor, que cuando se los ve felices. Podriamos pensar que si todo funciona bien, no es necesario intervenir. En realidad, precisamente, conviene intervenir en esos momentos, para que todo SIGA FUNCIONANDO BIEN. Se podría decir que “uno consigue lo que atiende”. Eso significa que, si recibo mucha más atención cuando me enfermo que cuando estoy sano, inconscientemente puedo tender a tener dolencias para que me presten atención. Por supuesto , no cuestiono que se atienda a una persona que está enferma, lo que propongo es que se atienda mucho más a esa persona cuando se encuentra sana, cuando estudia, cuando se porta bien, para que continúe con esa conducta.
¿Cuántas veces sucede que una maestra se pasa todo el día nombrando a los alumnos que le dan problemas, mientras que, a aquellos que se portan bien, apenas si se los mira? Esto también ocurre en los ámbitos laborales o familiares y trae aparejado un gran riesgo: se premia con atención los comportamientos que no se desean y se castiga con indiferencia las conductas adecuadas
Un niño que está aburrido porque tiene a su entorno distraído en otros temas, logra pasar a ser foco de atención con un método infalible: portarse mal. Ya sea molestar al hermano, romper algo, hacer ruido. Cuando eso ocurre, seguramente, habrá alguien que le preste atención, reconociendo su existencia. 
¿Y los adultos? Un adulto aburrido, ignorado, se queja, busca pelea, o lo que es peor, se estimula con algo que “reemplace” la mirada humana, ya sea la comida, internet, el trabajo o la TV. Cualquier actividad que se realiza con exceso puede ser un intento de 
reemplazar la atención de los que nos importan. 
Es curiosa una conducta que tenemos los padres cuando vamos a ver a nuestros hijos a un acto escolar . Saludamos, movemos los brazos y hacemos lo imposible para que nos vean, para que se enteren que estamos allí. Estamos desesperados por ver su sonrisa, por percibir ese gesto que dice: “Te vi!”. Necesitamos esa respuesta, la señal de que fuimos vistos. 
El Análisis Transaccional, la escuela psicológica que creó Eric Berne en Estados Unidos, dice que todos necesitamos que reconozcan nuestra existencia, durante TODA la vida. Pero si para conseguirlo, echamos mano a conductas disfuncionales, estamos en problemas.. Los psicólogos que estamos formados en estas Nuevas Ciencias de la Conducta “prestamos atención” a este tipo de fenómenos porque los experimentamos en carne propia. ¿Y vos?..... ¿Que hacés para llamar la atención?

Diego Argentino

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