OK! Espacio de Crecimiento

Lic. Diego Argentino y Clr. Alicia Barraceta

Creer-Crear

CREER - CREAR

 Por la Consultora Psicológica  Analía González

“Recuerda, una persona creativa siempre está probando caminos incorrectos. Nunca serás creativo si para hacer algo siempre sigues el camino correcto, porque el camino correcto significa el camino descubierto por otros”. (Osho – Creatividad).

Cualquier ser humano que no entre en la categoría  “psicópata” seguramente habrá experimentado el tránsito por esa zona gris, ambivalente y angustiosa de…. ¿está bien esto que estoy haciendo? Es ésto lo correcto?

Esta pregunta, formulada en forma aislada y fuera de cualquier contexto, encuentra la respuesta en las bases filosóficas de nuestra cultura, precisamente en la ética: “No hagas al otro aquello que no quieras que te hagan a tí ”. Y estoy de acuerdo, a pesar de mis reiteradas desobediencias que derivaron en reiterados aprendizajes.

No es mi intención plantear un dilema ético, no quiero referirme a este precepto tan antiguo y que nos concierne a todos como punto de partida para una sana convivencia.

Me refiero a los mapas de ruta que tenemos para orientarnos en el diario vivir con la esperanza de que éstos nos lleven a buen puerto, ése destino en el cual podamos descansar y sentir satisfacción con uno mismo. Atravesar ese instante casi celestial, glorioso, y de brevísima duración donde el gozo se traduce en una simple afirmación interior “yo sabía que era por aquí”. Y por ahí  era nomás…

Las personas aprendemos nuestras guías de ruta.  Desde el minuto cero en que llegamos al mundo, nuestros padres, maestros, personas significativas del entorno, y la sociedad misma con sus mensajes directos y subliminales nos influencian con una batería de recetas para lograr llegar a ser lo que se supone debemos ser, o lo que vinimos a hacer a este mundo. Muchas de ellas bien intencionadas, pero no por ello más efectivas para cada ser humano único, individual e irrepetible.

Para ese entonces, estamos altamente entrenados para orientarnos según los mapas diseñados por otros. Muchas veces operan a favor nuestro,  otras veces no.

Yo creo que esa voz interior a la cual obedecimos alguna vez, ésa que nos dijo: “es por aquí” , es sólo nuestra, viene de lo más profundo de nosotros mismos. Ella habla bajito porque no tiene más oyente que vos, no necesita gritar ni imponerse, porque es cierta.

Ella sos vos, y vos sos pura creación. Y cuando creés en ella, estás abriendo un portal nuevo de pensamiento que puede conducirte a tu  ópera prima, al descubrimiento de tu propio mapa de ruta.

Ponerlo en práctica es el desafío.

Revelarnos a nosotros mismos, descubrirnos multifacéticos, potencialmente ricos en recursos, inevitablemente humanos e imperfectos, ángeles y demonios, terrenales y etéreos. Todo eso nos concierne, todo eso somos. Y con nuestra conciencia a cuestas, podemos decidir responsablemente el camino a seguir por lo menos una parte del trayecto.

Si creés en vos, estás creando. Porque “creer” es “crear”, basta con conjugar ambos verbos en la primer persona del singular: Yo creo / Yo creo.!

            

LOS DOS HEMISFERIOS

Tenemos en nuestra cabeza dos hemisferios cerebrales que funcionan como dos cerebros y no siempre están de acuerdo.

El hemisferio izquierdo es con el que razonamos lógicamente, construimos las ideas y el lenguaje con palabras. Es el de la voluntad, con él decimos “quiero dejar de fumar”. Es el que analiza y ordena las cosas linealmente. Distingue que fue pasado que es presente y qué futuro, distingue entre diferentes tipos de realidades y nos permite entender, por ejemplo, que un mapa es la representación de un territorio.

El hemisferio derecho tiene que ver con algunas de nuestras respuestas automáticas, con nuestras acciones no voluntarias, a veces contrarias a los “buenos propósitos” y nos mantiene en ellas mientras no aprendamos de ahí lo que tenemos que aprender. Le pone a nuestras palabras el tono, los gestos y eso hace que la misma frase pueda ser entendida como algo cariñoso o como un insulto. Construye nuestras emociones con sensaciones físicas concretas. Con él sentimos el bosque mientras que con el izquierdo examinamos del detalles de la corteza deuno de sus árboles.

Mientras que con el izquierdo pensamos y razonamos con ideas, con el derecho sentimos, imaginamos y soñamos despiertos. Dentro del derecho, pasado, presente y futuro pueden encimarse y así podemos revivir imaginando y sintiendo un momento del “pasado” como si fuera “presente” o vivir por anticipado soñando despiertos un “futuro” que ya es “presente” al hacerlo.

Mientras que el lenguaje del izquierdo se construye con palabras e ideas, el lenguaje del derecho se construye con símbolos que se expresan en imágenes visuales, auditivas o de sensaciones y con emociones. Los símbolos expresan una realidad completa, total. Por eso en el cerebro derecho el mapa es el territorio, y si en ese mapa aparece un camino cortado por un barranco y nosotros trazamos un puente para atravesarlo, en el cerebro derecho REALMENTE lo podemos atravesar. El izquierdo entre tanto nos dirá, que el puente se dibujo en el mapa pero que en el territorio no está, que, en todo caso, habrá que construirlo. Es decir que, si de veras queremos por ejemplo dejar de fumar, necesitamos hacerlo con la ayuda del cerebro derecho.

Extraído de “Autohipnosis –aprendiendo a caminar por la vida” de Jorge Abia y Teresa Robles

Aportes de la psicopedagogia al Síndrome Down

¿CUÁL ES EL APORTE DE LA PSICOPEDAGOGÍA

EN LOS CASOS DE SÍNDROME DE DOWN?

Comienzo este breve artículo con una aclaración: me referiré de aquí en más, a Sujetos que padecen Síndrome de Down (SD), dado que incluyo en ésta categoría a Niños, Adolescentes y Adultos.

El psicopedagogo puede (y debe) trabajar con la familia del sujeto en pos de estrategias que tengan como objetivos principales:

Autonomía – Independencia – Autocuidado

Teniendo en cuenta, que suele ser común que las familias, por miedo o sobreprotección, formen redes de dependencia (necesarias en los comienzos de la vida del niño, pero que deben ceder paso a la autonomía en un futuro) que privan al sujeto de su desarrollo personal.

Los sujetos con SD tienen tiempos y modalidades diferentes de aprender y asimilar el mundo; al igual que TODAS las personas que no padecen éste síndrome.

Aquí puede intervenir el psicopedagogo propiciando instancias de aprendizaje y desarrollo de habilidades cognitivas, favoreciendo la memoria, la atención, la comprensión, etc.

Es indispensable conocer y aceptar las fortalezas, potencialidades y debilidades del sujeto para  apoyarse en las primeras, acompañándolo a superar estas últimas.

Siempre teniendo en cuenta que su autoestima se verá beneficiada cuando se lo ayude a aceptar sus Necesidades Educativas Especiales (NEE)* y a realizar los esfuerzos necesarios para compensar las áreas que  le resulten más difíciles.

Otro aporte consiste en la imprescindible colaboración con el equipo docente (de la institución escolar donde concurra el sujeto); transmitiendo la flexibilidad y las herramientas necesarias para acompañar los procesos de aprendizaje de los niños.

  Para finalizar les quiero dejar una simple reflexión...

          “Síndrome de Down”, “ADD”, “TGD”... son solo “etiquetas”, rótulos utilizados ante lo desconocido.

Lo valioso es conocer y valorar a los Carlitos, Santiagos, Pedros y Juanes ... esas personitas que llegan a nuestro consultorio con una sonrisa de oreja a oreja, dispuestos a darnos lo mejor de ellos.

*NEE: son las experimentadas por aquellas personas que requieren ayudas o recursos que no están habitualmente disponibles en su contexto educativo, para posibilitarles su proceso de construcción de las experiencias de aprendizaje establecidas en el Diseño Curricular (Acuerdo Marco para la educación especial, 1998, Ministerio de Cultura y Educación, República Argentina).

Lic. María Emilia Suldini

ADIVINA LO QUE NECESITO!!!!

Martina se muere de ganas de salir una de estas noches sola con Sergio. Necesita de una cena romántica, en un lindo lugar, cálido, acogedor, en el cual revivir aquellos días del noviazgo tan dulces en el recuerdo. Se imagina estrenando ese nuevo vestido, y a él relajado, disfrutando del momento y diciéndole…” por qué no hacemos esto más seguido?” …..Martina, sueña.

Martina sueña, Martina dialoga consigo misma,  pero….Martina no habla, no propone, no dice por ejemplo….” Que te parece si, una de estas noches……..”  ó  “ No te gustaría que el sábado le llevemos los chicos a mamá y……”

Y pasa el tiempo… y Martina espera que Sergio adivine lo que ella necesita, simplemente porque le mostró el vestido nuevo, o porque le comentó, así al pasar el otro día…”¿…como era que se llamaba el lugar ese a donde fue a comer Clarita …?”

Y Sergio no adivina….y Martina, aturdida ya de sus voces interiores, se va enojando y justo en el momento en que Sergio está mirando la final de Wimbledon, se para frente al televisor y le dice “vos nunca te das cuenta de nada???”…..”siempre hay que decírtelo todo??”….”es evidente que yo ya no te importo!!”

Sergio no sabe nada de toda esta historia, lo único que sabe es que el Rafa Nadal está a punto de ganar y justo Martina con esta furia que no entiende……que no entiende.

Esta es una historia inventada pero… díganme…..no es conocida? ¿cuántas veces esperamos que el otro/otra adivine lo que necesitamos?. Decimos: “si me quisiera se daría cuenta de lo que necesito!!”

Por qué habría de darse cuenta? ….tiene el otro acaso entre sus efectos personales una bola de cristal?...o posee acaso poderes especiales para adentrarse en nuestra mente?…..

No importa cómo sea Sergio, ni los sentimientos que albergue por Martina, lo que importa acá,  es que Martina no logró su objetivo. Y no lo hizo, porque le faltó coherencia entre sus pensamientos y sentimientos internos, y aquello que finalmente mostró con sus actos, y eso es porque Martina no sabe que, adivinar necesidades, nada tiene que ver con el amor ni con la aceptación del otro.

Tal vez,  si Martina hubiera podido pedir lo que necesitaba naturalmente, desde la auténtica necesidad de su Niña Libre,  sin adivinanzas, sin vueltas,  hubiera disfrutado de su ansiada cena… o no ...pero seguramente hubiera descubierto algo más, algo importante  de su relación con Sergio.

Pero tal vez no deseaba tanto……

                                                                                    Clr. Alicia Barraceta

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